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Medalla Virgen de La Vega Salamanca Plata Baño Oro Calada Pequeña
€43,90
Hay personas que llevan Salamanca consigo aunque estén a cientos de kilómetros.
A veces basta una joya pequeña para conseguirlo.
En el centro de esta medalla aparece la Virgen de La Vega, patrona de Salamanca, rodeada por un delicado marco calado de filigrana de 4 mm. Una forma de unir devoción, recuerdos y esa artesanía que lleva generaciones formando parte de la joyería salmantina.
Mide 20 mm de largo y 18 mm de ancho. Está realizada en plata de ley bañada en oro de 18 quilates y llega acompañada de una cadena de plata bañada en oro de 1 mm de ancho.
Todo en un tamaño discreto, fácil de llevar cerca cada día.
La pieza está terminada a mano, manteniendo ese vínculo con la filigrana charra, el botón charro y una tradición que en Salamanca se entiende de una manera especial.
Puede ser un regalo para alguien que quieres.
O ese pequeño recuerdo de tu tierra que decides quedarte tú.
La recibes en 24/48 h.
Y después, seguramente, será de esas joyas que permanecen contigo mucho más tiempo.
Available: 5 disponibles
Descripción
Hay joyas que eliges porque te gustan.
Y otras que, además, te llevan a un lugar.
Esta Medalla de la Virgen de La Vega de Salamanca pertenece a las segundas. Porque quien conoce la ciudad sabe que su patrona no es simplemente una imagen. Está ligada a sus calles, a sus fiestas y a esa forma tan salmantina de mantener cerca aquello que viene de antes.
Una pieza pequeña. Discreta. Pero con mucho detrás.
La Virgen de La Vega y Salamanca, siempre un poco más cerca
En el centro aparece la Virgen de La Vega, patrona de Salamanca. A su alrededor, un marco calado de filigrana de 4 mm de ancho aporta ese aire reconocible de la joyería salmantina.
No busca llamar la atención a lo grande.
No lo necesita.
Hay algo especial en llevar una imagen que has visto desde siempre. En recibirla de alguien de la familia. En regalarla antes de una fecha importante. O simplemente en ponértela por la mañana y sentir que una pequeña parte de tu tierra va contigo.
Porque algunas joyas tienen algo más que oro o plata.
Tienen recuerdos.
Una medalla pequeña con raíces muy grandes
La medalla mide 20 mm de largo y 18 mm de ancho, unas proporciones pensadas para llevarla cerca y con naturalidad.
Está realizada en plata de ley con baño de oro de 18 quilates y se entrega con una cadena de plata bañada en oro de 1 mm de ancho.
El resultado une la calidez visual del oro con una pieza de tamaño contenido que no pierde su personalidad.
Y ahí está buena parte de su encanto.
Filigrana y tradición de la joyería salmantina
El marco que rodea a la Virgen recuerda el lenguaje de la filigrana charra, una artesanía íntimamente vinculada a Salamanca y a generaciones de joyeros que han mantenido vivas sus formas.
Es la misma tierra donde el botón charro se convirtió en símbolo y donde una joya puede hablar de familia, de antepasados y de pertenencia sin decir una sola palabra.
Cada pieza está terminada a mano, cuidando esos pequeños detalles que solo cobran sentido cuando la tienes delante.
Para regalar algo que sí significa
Puede ser una medalla para una hija. Para una madre. Para alguien que vive lejos de Salamanca.
O para ti.
Porque no todos los regalos necesitan una fecha marcada en el calendario. A veces basta con reconocer algo que sabes que la otra persona entenderá en cuanto abra la caja.
La Virgen de La Vega hace que esta pieza tenga ese componente personal. El marco de filigrana termina de unirla con la tradición charra y con una manera de entender la joyería que ha pasado de generación en generación.
Una joya que habla de dónde vienes
Hay símbolos que cambian poco con los años porque tampoco cambia lo que representan.
Esta medalla forma parte de esa historia.
De Salamanca, de su patrona y de una artesanía que sigue encontrando su lugar en el presente.
Puedes llevarla por devoción, por recuerdo o simplemente porque te gusta lo que significa.
Al final, quizá eso sea lo bonito: no tener que escoger una sola razón.







