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Prendedor charro rosal grande plata de ley
€78,00
Hay rosales que dan flores.
Este da botones charros.
Tres, para ser exactos. De distintos tamaños y rodeados por ramas, hojas e incluso esas pequeñas espinas que hacen que el rosal parezca seguir creciendo sobre la plata.
Mide 5 cm de largo por 2,5 cm de ancho y está realizado en plata de ley, con un alfiler posterior y cierre de gancho para prenderlo en tu chaqueta, una solapa, un mantón o esa prenda a la que quieres darle algo más.
Pero lo especial no está únicamente en cómo queda.
Está en lo que representa.
Este broche charro, terminado a mano, toma uno de los símbolos más reconocibles de Salamanca y lo convierte en flor. Una pequeña forma de llevar contigo la tradición, la familia y esa tierra que muchas veces se echa de menos precisamente cuando está lejos.
Es joyería salmantina con raíces, pero pensada para seguir viviendo hoy.
Lo recibes en tu domicilio en 24/48 h.
Después solo queda elegir dónde llevarlo. Aunque si Salamanca forma parte de ti, probablemente eso sea lo de menos.
Available: 1 disponibles (puede reservarse)
Descripción
Hay raíces que también saben florecer
Hay joyas que adornan. Y hay otras que, casi sin darte cuenta, cuentan de dónde vienes.
Este prendedor charro rosal grande en plata de ley pertenece a las segundas.
A primera vista ves una rama de rosal. Sus hojas. Sus pequeñas espinas. La forma irregular y delicada con la que crecería en cualquier jardín. Pero al acercarte ocurre algo inesperado: donde deberían aparecer las flores, aparecen tres botones charros.
Y entonces todo cambia.
Porque ya no estás mirando simplemente un broche. Estás mirando un pequeño pedazo de Salamanca convertido en joya.
Un rosal que florece en botón charro
La pieza juega con una imagen muy nuestra: tomar algo reconocible de la naturaleza y unirlo con uno de los símbolos más característicos de la tradición charra.
Tres botones charros de diferentes tamaños forman las flores del rosal. El principal mide 14 mm de diámetro, el mediano 10 mm y el pequeño 7 mm. A su alrededor nacen dos hojas de 14 x 8 mm y cinco ramas que dan forma al conjunto.
Incluso aparecen esos pequeños pinchos propios del tallo.
Un detalle que podría haberse eliminado.
Pero entonces el rosal ya no sería el mismo.
Joyería salmantina para llevar cerca
Con sus 5 cm de largo y 2,5 cm de ancho, este broche charro de plata de ley tiene presencia sin perder delicadeza.
Puedes prenderlo en una chaqueta, sobre una solapa, en un mantón o en esa prenda que reservas para determinados días. El alfiler posterior y su cierre de gancho permiten colocarlo fácilmente y dejar que haga el resto.
Porque una pieza así no necesita demasiadas explicaciones.
Quien conoce Salamanca probablemente reconocerá los botones charros enseguida. Y quien ha crecido viendo estas formas en casa, en las joyas de una madre o una abuela, quizá encuentre algo más.
Un recuerdo.
Una manera discreta de llevar contigo la tierra.
Artesanía que conserva pequeños detalles
La joyería salmantina lleva generaciones encontrando nuevas formas de mantener viva su identidad. Este prendedor continúa ese camino desde una mirada diferente.
Está terminado a mano, cuidando la composición de las ramas, las hojas y los tres botones que sustituyen a las flores.
Ahí está buena parte de su encanto.
En unir naturaleza y tradición sin que ninguna de las dos pierda protagonismo.
Una forma distinta de llevar Salamanca
Puede ser un regalo para alguien que vive lejos y sigue sintiendo Salamanca cerca.
Puede pasar de una generación a otra.
O puede ser simplemente ese broche que un día viste en una prenda y pensaste: esto tiene algo.
Porque la artesanía charra también consiste en eso. En conservar símbolos que vienen de nuestros antepasados y permitir que sigan formando parte de nuestra vida.
Este rosal no da flores.
Da botones charros.
Y quizá por eso resulte tan difícil mirarlo sin reconocer en él un poquito de nuestra tierra.
Puedes recibirlo en tu domicilio en 24/48 h y decidir después dónde prenderlo. Aunque hay piezas que encuentran su sitio bastante rápido.





