No products in the cart.
Prendedor charro rosal mediano plata de ley
€38,50
Un rosal también tiene pinchos.
Y este los conserva.
Entre sus tres hojas de unos 10 mm aparece un pequeño tallo con los pinchos propios de la planta y, junto a él, un botón charro de 10 mm que deja clara su relación con Salamanca.
El conjunto mide 35 mm y está realizado en plata de ley, con un trabajo terminado a mano que mantiene viva esa forma tan nuestra de entender la artesanía y la joyería salmantina.
Es delicado, pero no frágil en su manera de contar las cosas.
Tiene la rosa, el tallo, las hojas, los pinchos y ese botón charro que lleva generaciones hablando de una tierra y de quienes estuvieron antes.
Para llevarlo en una chaqueta, una solapa, un pañuelo… o para regalar a alguien que entiende lo que significa Salamanca sin necesidad de explicárselo demasiado.
Y si es para ti, tampoco hacen falta excusas.
Lo recibes en 24/48 h. El rosal puede esperar generaciones. Tú no tienes por qué.
Available: 1 disponibles (puede reservarse)
Descripción
Un rosal de plata que guarda algo de Salamanca
Hay joyas que llaman la atención por su tamaño. Y otras que consiguen hacerlo precisamente por lo contrario.
Este prendedor charro rosal mediano en plata de ley pertenece a las segundas.
Mide 35 mm de largo. Lo suficiente para descubrir, al acercarte, un pequeño rosal con tres hojas de unos 10 mm, su tallo, los pinchos propios de la planta y un botón charro de 10 mm de diámetro.
Todo está ahí.
Como si alguien hubiera tomado un rosal de verdad y hubiera decidido conservarlo en plata.
El botón charro aparece donde quizá no lo esperas
En esta pieza, el botón charro no necesita ser el protagonista para hacerse notar.
Forma parte del rosal.
Y ese detalle cambia mucho las cosas.
Porque une dos símbolos que parecen entenderse bien: la delicadeza de una flor y la fuerza de una tradición que lleva generaciones ligada a Salamanca.
Es una forma diferente de llevar filigrana charra y de acercarse a la joyería salmantina sin recurrir a una pieza más evidente.
Aquí todo es más discreto.
Más de mirar dos veces.
Las hojas, el tallo… y también los pinchos
Un rosal sin pinchos sería demasiado perfecto.
Por eso nos gusta que estén.
El tallo conserva esos pequeños pinchos propios de la planta, acompañados por tres hojas de alrededor de 10 mm. Son detalles que aportan carácter y hacen que este alfiler tenga algo más cuando lo observas de cerca.
Está realizado en plata de ley y terminado a mano, siguiendo esa manera de entender la artesanía en la que importan tanto las formas como los pequeños gestos.
Los que se aprenden mirando.
Los que pasan de unas manos a otras.
Los que recuerdan a la familia, a la tierra y a quienes llevaron antes que nosotros los símbolos charros.
Una pequeña pieza para llevar de muchas maneras
Sus 35 mm permiten colocarlo con discreción en una chaqueta, una solapa, un pañuelo o allí donde quieras añadir un detalle con significado.
Puede ser un regalo.
Pero también puede ser de esas joyas que uno se compra porque le recuerdan a casa.
A Salamanca.
A una abuela, a una madre o a una historia familiar que quizá nunca se escribió, pero que sigue apareciendo en ciertas cosas.
Y eso es precisamente lo bonito de la artesanía charra: no siempre necesita una explicación.
Un rosal que no se marchita
Las flores duran lo que duran.
Este pequeño rosal de plata juega con otra idea.
La de conservar.
Una forma, un recuerdo, una tradición.
El botón charro está ahí para recordarnos de dónde viene la pieza. Las hojas y los pinchos hacen el resto.
Un prendedor pequeño, terminado a mano y profundamente ligado a Salamanca para quien busca llevar la tradición charra de una manera diferente.
A veces, 35 mm bastan para guardar mucho más de lo que parece.





