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Pendientes Botón Charro Nudo de Bruja Filigrana
€38,90
Hay símbolos que reconoces. Y otros que, además, significan algo.
Estos pendientes reúnen dos especialmente ligados a la tradición charra: el botón charro y el nudo de bruja.
Arriba, un botón charro de 7 mm. Debajo, un nudo de bruja de 15 mm trabajado en filigrana charra, ligero a la vista y lleno de pequeños detalles.
Todo en plata de ley, terminado a mano y con un largo total de 3 cm.
Pero quizá lo bonito no esté en las medidas.
El botón charro lleva inevitablemente a Salamanca, a su joyería, a sus raíces y a esas piezas que hemos visto pasar de una generación a otra.
El nudo de bruja suma su propio significado. Tradicionalmente, los nudos y formas entrelazadas se han asociado a la protección, la unión y los vínculos que permanecen.
Juntos cuentan una historia diferente.
Por eso pueden ser unos pendientes para ti. O convertirse en uno de esos regalos que dicen mucho sin tener que escribirlo en una tarjeta.
Los recibes en 24/48 h.
Y luego decides tú qué historia quieres que guarden.
Available: 5 disponibles (puede reservarse)
Descripción
Hay joyas que te gustan por cómo quedan.
Y hay otras que, cuando descubres lo que llevan detrás, empiezas a mirarlas de otra manera.
Estos pendientes de botón charro y nudo de bruja en filigrana pertenecen a las segundas.
Porque aquí se encuentran dos símbolos muy ligados a Salamanca y a su tradición. Dos formas que han pasado de generación en generación y que hoy puedes llevar contigo sin necesidad de vestirlas de pasado.
Dos símbolos de Salamanca que juntos tienen algo más
El pendiente parte de un botón charro de 7 mm, pequeño y reconocible, del que cae un nudo de bruja trabajado en filigrana charra de 15 mm de ancho.
En total, 3 cm de largo.
Una medida que permite que el pendiente tenga presencia y movimiento, pero manteniendo esa elegancia discreta que hace que puedas ponértelo muchas más veces de las que imaginas.
Está realizado en plata de ley y terminado a mano siguiendo ese vínculo con la artesanía que forma parte de la joyería salmantina.
Pero las medidas y la plata cuentan solo una parte.
El botón charro: una forma que habla de Salamanca
Quien conoce Salamanca reconoce un botón charro casi al instante.
Es uno de esos símbolos que han terminado formando parte de la identidad de una tierra. Aparece en la indumentaria tradicional y ha llegado hasta la joyería actual conservando una estética imposible de confundir.
Por eso llevarlo puede significar cosas distintas.
Para algunos será Salamanca. Para otros, la familia. Un pueblo. Los abuelos. Una historia escuchada tantas veces en casa que ya parece propia.
No necesita decir mucho más.
El nudo de bruja y su simbolismo protector
El nudo de bruja añade otra lectura a estos pendientes.
Tradicionalmente, las formas entrelazadas y los nudos se han relacionado en el imaginario popular con la protección, la unión y los vínculos que permanecen. Un simbolismo especialmente bonito cuando una joya se regala a alguien importante.
Aquí, además, el nudo se dibuja mediante la delicadeza de la filigrana.
La plata crea espacios, curvas y pequeños recorridos que hacen que una pieza de 15 mm parezca mucho más compleja cuando la miras de cerca.
Y quizá ahí esté parte de su encanto.
Filigrana charra para llevar hoy
Estos pendientes no buscan parecer una pieza antigua.
Toman elementos de la tradición charra y los llevan a una joya que tiene sentido ahora.
La combinación del botón charro con el nudo aporta movimiento y hace que los 3 cm de longitud acompañen el rostro sin resultar excesivos. La filigrana charra aligera visualmente la pieza y deja que el trabajo de la plata sea el protagonista.
Es artesanía ligada a Salamanca, sí.
Pero también es una joya para ponerse.
Un regalo que puede decir más de lo que parece
Hay regalos que se eligen porque son bonitos.
Otros se eligen porque cuentan algo.
Estos pendientes de botón charro y nudo de bruja pueden hablar de protección, de unión, de raíces o simplemente de ese vínculo con Salamanca que cuesta explicar a quien no lo ha vivido.
Y cuando una joya consigue guardar todo eso en apenas 3 centímetros, deja de ser solamente un pendiente.
Se convierte en algo que apetece conservar.









